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sábado, 7 de enero de 2012

Aprendiendo a no ser una Maripili



Si hace unas semanas escribía acerca de que estoy aprendiendo a ser una señorita, me tocó el momento de desaprender y dejar de ser una Maripili.

Para muchos este concepto os parecerá extraño e incluso insultante, pero no, una Maripili es el ejemplar femenino ibérico, de gran abundancia en nuestro país de la mujer actual: una mujer que se preocupa de todos y por todo, que tiene mil y una tareas que hacer diariamente y además tiene que estar perfecta en todo momento como si de una estrella de Hollywood se tratase.


Todo esto y más lo he aprendido leyendo El síndrome de Maripili: el miedo de las mujeres a no ser queridas, de la escritora Carmen García Ribas.

Hasta ahora no me había dado cuenta de que he sido una auténtica Maripili pero al 100% durante este año y medio que llevo en Madrid.

Una auténtica Maripili lo único que desea es gustar a los demás y sentirse querida por ellos, no tiene autoestima, en su día hubo una, además se basa en los prototipos que la sociedad o la industria de la publicidad ha creado: la mujer actual, que además de ser madre, debe ser trabajadora, ama de casa y al menos los sábados debe estar disponible para su marido, en cuanto al "sábado sabadete".

Lo que muchas no sabemos es que ese tipo de mujer no es feliz y que es irreal, ¿Acaso a vosotras os da tiempo de hacer todo eso en un día? Porqué a mi ya me viene justo ir al instituto y un par de veces a la semana hacer la compra!



Poco a poco me voy "desMaripilizando", ya no quiero gustar a los demás y caer bien a todo el mundo, sino quiero gustarme a mi misma y estar a gusto conmigo misma, ya me basta con aguantarme las 24 horas del día como para estar a disgusto! ;-P

No nos tenemos que dejar llevar por la imagen que la publicidad y el cine nos han hecho ver, al igual que mi tema batalla estrella, y si, lo llamo así porqué cada vez que hablo de ello enciendo la llama de la discusión familiar: la maternidad.

Nos han inculcado que la mujer al llegar a cierta edad le aparece el instinto maternal, máximo a los 36 debemos ser madres, dedicar nuestra vida a ello y amar con locura a nuestros hijos, pero... ¿Y si no tengo ni instinto maternal ni ganas de tener hijos? Por suerte el libro se escribió en el 2005 y durante estos años han ido apareciendo muchas parejas que no quieren cambiar su estilo de vida por tener un bebé con ellos.

Disponemos de una libertad que muchas mujeres han batallado para que hoy en día la disfrutemos, pero en cambio la enmascaramos, no queremos admitirlo y acabamos siendo unas dependientes emocionales de nuestra pareja, marido o ligue de turno.

Y no quiero acusar a nadie, porqué precisamente de eso es de lo que peco! Dependencia emocional nivel 3, pero poco a poco se aprende a valorarse a una misma, a saber vivir sin tener a esa persona a tu lado, poder coger las riendas de tu vida y decir: quiero hacer esto y hacerlo.



Es un libro que recomiendo a todas las mujeres que conozco, os sintáis identificadas o no, encontraréis en este libro ese algo que te molesta en tu vida y no sabes que es, ya que si algo ha desarrollado nuestra sociedad, es el tabú, dejando muchos temas como algo sin importancia.

Mujeres, salid de casa con la sonrisa bien puesta y a disfrutar de la vida sin tener que preocuparos de 1098 cosas a la vez! :)